*escribe Nadia de Rosa abogada de la CADH.

Nada mejor que hablar de Justicia Social un 1 DE MAYO “Dia del Trabajador”.

El concepto de justicia social surgió a mediados del siglo XIX para referirse a la necesidad de lograr un reparto equitativo de los bienes sociales. En una sociedad con justicia social, los derechos humanos son respetados y las clases sociales más desfavorecidas cuentan con oportunidades de desarrollo.

Otra forma simple para entender la Justicia Social, es pensar en su opuesto: La Injusticia Social, podríamos pensar por ejemplo en la privatización de la salud, la restricciones de la educación para quienes puedan pagarla, la meritocracia, la completa desigualdad de oportunidades entre cada habitante del país.

Este es un 1 de mayo que nos encuentra en un aislamiento social obligatorio, y enfrentándonos con una dicotomía mundial: protección y presencia estatal, o seguir exponiendo a todes a trabajar para que no se afecte la economía, un callejón sin salida.

En Argentina se tomaron muchas medidas con el objetivo de dar un alivio a los sectores más desprotegidos. Esto, creemos es el camino a seguir y profundizar. Hoy tenemos un Estado Presente, y con las prioridades claras: La vida y la salud de todes.

Estamos a más de un mes del inicio de la cuarentena, analizando curvas de contagio y muertes con las de otros países. Nos encontramos con que los infectados y las muertes están bastante controladas a diferencia de otros lugares, pero claramente el aislamiento nos deja día a día muchas cosas más.

Al calor del avance del covid fueron naciendo nuevas normativas para garantizar que la misma no se lleve puesto los derechos de nuestro pueblo.

El presidente, Alberto Fernández, firmó distintos DNUs que buscan garantizar derechos por encima de los intereses económicos, los cuales obviamente salieron a presionar y resistir.

Con la vara puesta en la protección y prioridad de la Salud de todes les habitantes del país, se decretó la emergencia sanitaria con premura, situación que hoy nos posiciona con un sistema de salud que no está colapsado y un control satisfactorio de la propagación del virus.

De los DNUs que han sido dictados a la fecha encontramos, la protección a la vivienda, amparada en el 14 bis y Tratados de DDHH con jerarquía constitucional.
El Estado se hace presente para que los y las habitantes de nuestro país puedan desarrollar sus vidas sin verse privados de derechos elementales, como el derecho a la salud, pero sin descuidar otros, como el derecho a la vivienda.
Protegiendo específicamente a las personas que estaban por ser desalojadas, y una prohibición de aumentos, a fines de proteger los bolsillos de lxs inquilinxs.

En el mismo marco, en miras de salvaguardar a las empresas que esta pandemia puso al borde de la quiebra, generó diversos mecanismos de ayuda económica, inyectando en estos sectores el apoyo estatal necesario para poder llevar adelante estos momentos.
En el mismo sentido se encuentra la prohibición a las empresas de los cortes por falta de pago de los servicios básicos como gas, luz, agua, telefonía fija y móvil, Internet y televisión por cable. Como así también se fortalecieron Programas y beneficios sociales (el famoso IFE)

Nos encontramos también un decreto que prohíbe las suspensiones y los despidos en las empresas privadas, protegiendo al trabajador/a ante la crisis económica que la pandemia genera, protegiendo el empleo y el salario de les trabajadores. Esto por un lado, presiona a las grandes empresas, que pueden soportar la crisis a ponerle la espalda a los mismos y no ajustar por el lado más débil que son lxs que trabajan todos los días a cuenta de otrxs. Aunque también, por otro lado, y también a través de inyección de dinero por parte del estado, se le facilita a empresas en crisis distintas ayudas a fines de cubrir los salario y los costos de sus empresas.

Obviamente esta protección debe ser profundizada y necesitamos continuar en este sentido, ya que estas medidas cubren solo a les trabajadores registrados, quedando muches por fuera. Como así también queda pendiente de resolver las bajas masivas de sueldos que se produjeron y al cual no encontramos proteccion clara.

Nos queda como desafio construir el PostPamdemia, lograr una sociedad donde la Justicia Social sea una realidad, después de ver como cambia el mundo cuando la actividad productiva se suspende, como los grupos de poder se resisten a perder a toda costa, como persisten los femicidios (ya son 32 las muertas por el patriarcado) el porvenir debe ser mejor después de ver claramente cuales son los hilos tóxicos que mueven el mundo. Ese mundo mejor debe ser con Justicia Social. Y esa Justicia Social debe ser feminista.