*Escribe Nadia de Rosa, abogada de la CADH.

En la recta final del Gobierno de Mauricio Macri, y luego de que en las PASO la ciudadanía le dio un mensaje de contundente rechazo hacia la política que desplegó estos cuatro años en la Rosada, el presidente no pierde esperanza de achicar la brecha el 27 de octubre, y lanza “Propuestas Concretas” sobre la violencia de género.

Después de recortar el presupuesto, y mientras que en su último año de gobierno, hasta mediados de septiembre, se han registrado por El Observatorio Ahora que Si Nos Ven, 233 femicidios, y habiendo la marea feminista inundado el país y la agenda política, es que Macri, con un manotazo de ahogad, a semanas de la elección presidencial, lanza el “Plan Nacional de Reducción de Femicidios”, que consiste un proyecto de reforma del Código Penal, del Código Procesal Penal Federal y Procesal Penal de la Nación.

Bajo la consigna de proteger a las víctimas y a las posibles víctimas, el gobierno de Cambiemos busca llevar la doctrina de Pato Bullrich también a la violencia de género. No desde una perspectiva de protección a la víctima, de aumento de posibilidades de salir de la violencia, sino desde la persecución y el castigo AUNQUE LA VÍCTIMA NO QUIERA.

De esta forma, corriendo a la persona violentada por el machismo, anulando su voz y su integridad, reproduciendo el sistema patriarcal, donde las mujeres no deben entrometerse ni hablar ni gritar ni ser conscientes de la violencia que sufren, en este camino cree el oficialismo que podrá resolver un problema social como lo es la violencia de género.

Dando tan solo respuestas penales no lograremos avanzar para derribar al patriarcado.

Las que estamos en la calle, acompañándonos y buscando soluciones reales al machismo que nos oprime y nos mata, sabemos que la respuesta penal llega tarde.

Necesitamos presupuesto y políticas públicas, la aplicación de la ESI en las escuelas, legalizar y despenalizar el aborto, que nos paguen por el trabajo doméstico y de cuidado que realizamos, que tengamos el mismo sueldo que los varones, que contemos con igualdad a los puestos de poder en todos los sectores, una justicia que no nos revictimice y nos culpabilice. Sin todo esto, el derecho penal es insuficiente y llegará cuando la mujer esté muerta, o cuando la acción de violencia se encuentre perpetrada, porque no buscan darnos protagonismo e igualdad, no quieren que seamos libres, nos quieren calladas y que otres denuncien por nosotras.