*Escribe Gisela Aburto, abogada, dirigente de AUGE.

El 28 de Junio es considerado el Día Internacional del Orgullo LBGTQI en conmemoración a los acontecimientos ocurridos en 1969 en el Bar Stonewall Inn, en Nuevo York. Stonewall Inn era un bar de la resistencia LGBTQI donde personas  gays, lesbianas, transgéneros y trabajadoras sexuales frecuentaban y podían hacerlo en libertad sin sentirse discriminades ya que, para tener en cuenta, en muchos estados de Estados Unidos la homosexualidad era ilegal.

Esa madrugada del 28 de Junio la policía neoyorquina irrumpió en el bar llevando adelante una violenta razzia, pidiendo documentación y deteniendo toda persona sospechada de ser homosexual. Esta situación era una constante para las personas de la comunidad, quienes sufrían reiteradas persecuciones por ser acusades de “delitos contra natura”. Pero a diferencia de las veces anteriores, y por iniciativa de 

Marsha P. Johnson, Sylvia Rivera y Stormé DeLarverie, que además de ser activistas del movimiento LGBTQI eran negras, deciden resistirse a la violencia policial y a organizar a la gente que se encontraba allí a resistir y enfrentar a las fuerzas de seguridad, tirándoles monedas, piedras entrando en un enfrentamiento que duró aproximadamente cuatro días.

Al año miles de personas volvieron al lugar a conmemorar el primer aniversario y fue conocida como la primer marcha del Orgullo LGBTQI.

En qué situación nos encontramos 50 años después?  Actualmente la homosexualidad está perseguida todavía en 79 países;  según Amnistía Internacional en al menos 10 países (Afganistán, Pakistán, Irán, Yemen, Sudá, entre otros, está penada con la muerte. Y aunque nos parezca increíble aún hay gente en el mundo que quiere ‘curar’ la homosexualidad. El colectivo transexual es uno de los más maltratados por la sociedad. 

En la Argentina, tampoco es que andamos de fiesta multicolor. Paradójicamente ante un nuevo aniversario deberíamos inundar las calles celebrando que 50 años después podemos gozar libremente nuestros derechos. Pero no, las calles vuelven a ser lugar de lucha y resistencia, nada que celebrar, nada que festejar.

El viernes se tiñe de negro, las calles nos encuentran una vez más exigiendo que no nos maten, desde Plaza de Mayo a Congreso gritamos que cesen los travesticidios y transfemicidios, convocando a la primer marcha Plurinacional. En lo que va de este 2019 se registran treinta fallecimientos por causa de asesinatos, suicidios y travesticidios o transfemicidios sociales, siendo estos últimos los más numerosos. Necesitamos políticas públicas inclusivas, que garanticen los derechos de las personas trans, entendiendo que hoy la esperanza de vida es de 35 años, menos de la mitad de la que goza una persona cis género.

Como si esto no fuese suficiente para opacarnos la fiesta, este mismo viernes se lee la sentencia del juicio contra Mariana Gómez, acusada de resistencia a la autoridad y lesiones graves, con posibilidad de ser penada con dos años de prisión. Lo que esa carátula no dice porque nuestra justicia es patriarcal y machista, que Mariana es condenada por besarse con su esposa en la vía pública, que los policías la trataron de varón, que la consideraron “soltera” cuando en realidad está casada, que la persecución empieza por llamarle la atención por estar fumando, no siendo la única, pero sí siendo la única lesbiana. 

Lamentablemente aún en nuestro país nuestros besos son delitos, nos persiguen, nos echan de lugares, nos restringen el ingreso, nos golpean en la calle y nos arman causas judiciales por besarnos.

Por eso este viernes volvemos a las calles, no tenemos nada que celebrar pero sí que exigir. Reclamamos que no nos maten, que no nos persigan, que no censuren nuestros besos ni nuestro amor, que nos absuelvan de las causas de lesbodio, que nuestros derechos se garanticen a través de políticas públicas que nos incluyan.

 “Ahora es tiempo de resistir, de luchar por su continuidad. El tiempo de la revolución es ahora, porque a la cárcel no volvemos nunca más. Estoy convencida de que el motor de cambio es el amor. El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo. Todos los golpes y el desprecio que sufrí, no se comparan con el amor infinito que me rodea en estos momentos. Furia Travesti Siempre.” Lohana Berkins