Hoy se realiza en gran parte del país la “marcha de la gorra” contra la violencia institucional y el “gatillo fácil”.

En un país con 40% de pobres, desde el Estado se ha elegido el camino de la estigmatización, persecución y asesinato de aquellos que están en una situación de necesidad. Según el informe que realiza anualmente desde 1992 Correpi, organización que lucha y registra los casos de violencia institucional, de los 6500 casos de gatillo fácil desde el inicio de la democracia, 1500 son en la era Macri, lo que implica el 20% del total de las muertes en manos de fuerzas policiales desde 1983.

Cerrando el primer semestre del 2019 de 6.652 casos registrados durante la democracia, 1.393 ocurrieron durante la gestión Macri. Esta cifra contiene el número de aquellos registrados, ciertamente no son todos los ocurridos, Según el Informe de Correpi sin tomar en cuenta los casos de 2019, es decir de 2016 a 2018, quedan 1.275 casos de personas asesinadas por el aparato represivo estatal federal, provincial o de la Ciudad de Buenos Aires.

El promedio de muertes bajo el gobierno del PRO y sus aliados es de un caso cada 21 horas. Para comprender la gravedad del dato, que es mucho más que un número, basta comparar el ritmo del crecimiento: Al kirchnerismo le llevó más de 10 años pasar de un caso cada 30 horas a uno cada 28. El macrismo, en apenas tres años, incrementó a más del doble la frecuencia.

Podemos recordar el caso de les pibes de Monte, el de Diego Cagliero, joven de Tres de Febrero víctima de gatillo fácil y tantos otros que ocurren diariamente y que se encuentran invisibilidados por un sistema que esconde la realidad que viven nuestros jóvenes en los barrios.

El gobierno de Macri, con Patricia Bullrich como ministra de Seguridad a la cabeza se encargó de instalar en la sociedad que la respuesta a la inseguridad es a través de mano dura, intentando bajar la edad de imputabilidad, dando vía libre a las fuerzas de seguridad en vez de pensar políticas públicas de inclusión para nuestros jóvenes y un plan de gobierno que disminuya la pobreza.

POR QUÉ LA MARCHA DE LA GORRA?

Una de las estigmatizaciones mas sonoras es la de la gorra con visera. Hace poco fuimos testigos del caso de Brian Gallo, el pibe que fue presidente de mesa en las ultimas elecciones en el barrio de Moreno.

Nos parece interesante poner el acento en la estigmatización porque así es como se construye el pensamiento que luego da vía libre a la “doctrina Chocobar” que tantxs  pibxs muertxs deja día a día, la mayoría de ellxs silenciadxs en los medios de comunicación.

Sin embargo, siempre hay algo positivo para destacar. En este caso podemos decir que, a su ritmo, las ciudades más importantes del país incorporaron esta marcha a su calendario. Es así como en Córdoba se hará la decimotercera marcha, en CABA y La Plata será la tercera, mientras que en Rosario se hará por segunda vez.

 Algunas de las consignas  mas utilizadas son «Tu Estado no da miedo, ¡en mi barrio no me encierro!»    «Mi cara, mi trabajo y mi barrio no son delitos» “ No somos peligrosos, estamos en peligro” y “Tu gorra es la misma que la mia”.

Estamos convencidxs de que a partir del 10 de Diciembre comenzaremos a construir un nuevo país que elija abrazar a aquellos que mas lo necesitan en lugar de soltarles la mano, estigmatizar y seguir matando a nuestros pibxs.